El poder de la democracia activa
- dayanabenavidesb
- 14 mar 2021
- 3 Min. de lectura
La democracia, ese gobierno del pueblo que se pierde entre la corrupción, la burocracia y la indolencia. El poder de millones de personas representado en una sola figura y sus amigos. Aún así, es uno de los mejores sistemas políticos y es nuestras participación activa la que lo construyen. Aún recuerdo, con pesar, el año 1998, cuando fueron las elecciones presidenciales entre Hugo Chávez y Henrique Salas Romer en Venezuela. El mal sabor no solo es por el vencedor, él más nefasto gobernante que ha tenido mi país, sino porque no pude participar, pues por la inconsciencia de mi juventud dejé que el plazo para registrarme como nuevo votante terminará sin haberme inscrito. Tal vez mi voto fuese marcado la diferencia. Después traté de enmendar mi error en los veinticinco comicios que se organizaron luego y firmé cuanto referéndum se convocó pero habían tomado el control de todos los poderes del Estado y el fraude electoral ya estaba instaurado en el país. Actualmente pertenezco a los numerosos inmigrantes dispersados por el mundo que salieron huyendo del régimen venezolano con todos mis amigos y familiares lejos. Ahora reflexiono desde Costa Rica porqué se perdió la democracia en Venezuela, y creo que el exceso de confianza fue el principio del fin. Les dejamos el espacio libre por inocencia e indiferencia, y les abrimos sin querer la puerta a nuestra desgracia. Creo que para reafirmar y fortalecer la democracia lo más importante es la participación, abstenerse no es una opción, pues les permitimos solo a un grupo pequeño que tome decisiones por todos. No solo se trata de acudir a las urnas y manifestarse por un candidato u otro, sino de preocuparse por el entorno en que vivimos y buscar soluciones para mejorarlo. El poder del pueblo está en elegir quien lo represente, pero eso actualmente ¿Se está logrando? Con las cuestionadas elecciones en EEUU y sin hablar de regímenes totalitarios que realizan comicios fraudulentos como Venezuela y Cuba, se pone en duda el poder del voto. Nuestro derecho a opinar sigue siendo válido pero ¿Quién garantiza ese derecho? Los conteos electrónicos son susceptibles a las trampas por eso debemos exigir elecciones con papeletas y crear grupos de sociedad civil para participar en las auditorías. Somos nosotros los responsables de hacer valer nuestros derechos. La tecnología ha abierto un espacio para la participación directa de la gente. Grupos de Facebook, de WhatsApp, canales de YouTube, entre otras redes sociales nos permiten involucrarnos con nuestros vecinos pero no sólo para chismes o los chistes, es una oportunidad para de manera conjunta organizarse para solucionar los problemas de la comunidad. Por ejemplo, un canal de YouTube puede hacernos visibles a la opinión pública para denunciar nuestros problemas y hasta dar el ejemplo de como organizarse para que en cada rincón del mundo puedan ejercer verdaderamente la democracia, ese poder del pueblo que se ha perdido. Es un hecho que quien domina los medios posee el sexto poder. Lo que se cree se convierte en verdad. El dominio de la opinión pública. Pero por mucho años esa verdad ha estado en manos de unos pocos poderosos que son, por lo general, parte de ese gobierno que disque representa al pueblo. Pero ellos solo muestran lo que les interesa que veamos y desde su perspectiva. Ahora tenemos herramientas disponibles con las que podemos difundir nuestra verdad. La organización comunitaria es la base de la democracia. Esas palabras me traen un dejavu de mí país natal Venezuela, cuando comenzaba la "revolución". El Gobierno central convocaba al pueblo a "participar" con el "poder popular" desde su engañosa demagogia para perpetuarse eternamente en el poder. Que no los confundan ese tipo de falsas promesa, nunca un gobernante se interesará verdaderamente porque la gente tenga poder. La organización debe venir desde la comunidad con nuestras reglas no con las impuestas por políticos de turno, ni con líderes que ellos sugieren para que nos representen. Está en nuestras manos organizarnos para empoderarnos. Es nuestro derecho y también nuestro deber, por el hoy y también por el mañana que les aguarda a las generaciones futuras. Podemos ser los cimientos de una estructura sólida que permita que la verdadera democracia no se desmorone. DAYANA BENAVIDES
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