LA PESADILLA
- dayanabenavidesb
- 9 sept 2020
- 3 Min. de lectura
DAYANA BENAVIDES
La pandemia parece que esta pasando pero aún así cada día aparecen los reportes con más casos, es un contador descontrolado que gira sin parar, pero eran solo cifras hasta que un hijo dice: - Mamá me pica la garganta. Mary piensa, que solo sea una pesadilla, que no sea Covid, debe ser una simple gripe y ruega porque así sea. Pero en la noche llega la fiebre y despierta sus alarmas. Ha llegado la pandemia a su casa. Ella que se ha lavado incesantemente las manos, y ha seguido las recomendaciones del Ministerio de salud, aún así ha llegado a su hogar sin avisar. Hasta ahora todo eran noticias y cifras, pero se ha metido a su casa sin que su hijo saliera, lo ha alcanzado hasta su habitación, tal vez lo traído el viento con eso que ahora permanece en el aire, o ha sido su esposo que tiene que salir a trabajar todos los días y no puede seguir con el " Quedate en casa" porque sino no hay comida en los platos, o un par de señores de mantenimiento del edificio que estuvieron reparando una gotera del techo...de la forma que haya sido, el Covid esta en su casa. Ha visto tanta información del virus, pero ahora si la lee en serio. Busca que hacer ante el contagio. Primero quiere saber si es Covid19, revisa que características que tiene y en que se diferencia de la gripe. Queda igual que cuando empezó, cada científico, publicación, vocero dice algo diferente. Dolor de cabeza, tos seca, pérdida del gusto o olfato, congestión nasal, fiebre, diarrea... Los síntomas son muy confusos porque con cualquier enfermedad se podrían presentar, no hay información clara. Ni ellos saben de que hablan, aún desconocen al virus, sino ya tuviesen una cura o estuvieran poniendo la vacuna . Le da acetaminofen para bajar la fiebre y piensa en que si continúa así irá a un hospital. En cualquier otro momento eso no sería un problema, ir a la consulta o a emergencia a que lo valoren y le receten un tratamiento adecuado, pero en estas circunstancias de pandemia es otra cosa. Da miedo ir a un hospital. No pueden decir que tienen síntomas de Covid. Es prácticamente un crimen tenerlos. Los aíslan en su casa, le marcan con un cartel para avisarle a los vecinos que si salen la denuncien y termine pagando cerca de 1mil dólares de multa por incumplir la restricción. Los dejan con su familia a que se "mueran de mengua", porqué quien busca la comida en el mercado, y aún peor, quién se gana el dinero para pagarla y los servicios. Al recibir esa orden sabe que automáticamente la despedirán del trabajo. Es un tormento saber que su hijo tiene covid, y no solo por el peligro de morir. Y si el Gobierno considera que requiere estar hospitalizado se lo llevan aislado a un "campo de concentración", un espacio de la comunidad habilitado como refugio para enfermos de Covid donde están preso, aislados de su familia y a la buena de Dios. O que lo recluyan obligatoriamente en un hospital donde nadie pueda verlo. En su caso, el miedo es su hijo , ¿Cómo que los van a recluir? ¡Es menor de edad ! ¡Como los van a alejar de su mamá! ¿En manos de quién quedaría? Con tantas noticias negativas y el desvalido sin alguien que defienda sus derechos. Entonces busca conocidos por WhatsApp para conseguir alguna cura online. Una doctora amiga, alguna recomendación que le permita no arriesgarse a ir al hospital.Y así se mantiene, aterrada cada vez que le pregunta a su hijo cómo se sientes y le dice algún síntoma de Covid, pidiéndole a Dios que no sea que le falta el aire o que le duele el pecho porque ahí si no le quedará más remedio que ir llevarlo a un centro de salud. Hemos perdido los derechos fundamentales: A la vida, a la libertad, al libre comercio, el derecho al trabajo, a la educación. El Covid no es sólo una enfermedad, es un calvario que no termina al despertar.
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